lunes, 7 de junio de 2010

Peter the shy

Pedro era tímido y guapo. Era blanco y inocente. Nunca había visto porno y menos aver dicho una obcenidad. Era culto pero discreto y era sencillo. No le gustaba ser el punto de atención y mucho menos ser una figurita de oro. En cambio sus padres eran esos pitucos que demostraban a todo mundo de que tenían mucho dinero y que lo gastaban en lo que les daba la gana (bien por ellos)

Cuando Pedro cumple catorce años su padre le compra un carro. Para que él tenga su chofer particular. Pedro no quería eso. Prefiere seguir tomando taxis "seguros/conocidos" a tener a un gordito que le maneje. Un día va donde su padre y le comenta todos sus fastidios. Aunque era tímido él era un rebelde con causa. Su padre lo miró y le dijo: Yo no quiero que estos cholos sin educación te lleven a donde tú quieras. Pedro quedó desepcionado. Nunca había visto a su papá cholear y maltratar verbalmente a un humilde taxista que se gana la vida trabajando día y noche para poder tener, al menos, un pan en la mesa.

Ese día Pedro no le habló a su padre. Le pareció un acto atrós y poco caballeroso. Algo que Pedro no podía imaginar. Menos de su padre, él que le enseñó a montar bicicleta. Bueno, Pedro se dio cuenta que su padre era un inperfecto y un racista de miércoles. Pero su madre no era así. Ella era muy figureti pero nunca racista. NO NUNCA. Su madre tranquilamente era ministra de vivienda. O lo que se proponga. Porque para que la Familia Lázaro tenga tanto dinero... la sufrieron. Ellos se mataron por conseguir esa fortuna de más de 500 millones de dólares. En Cambio su padre. El señor Pardo nunca la sufrió. Ese señor tubo plata desde que nació y sus descendiente siguirán teniendo plata siempre.

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