sábado, 22 de mayo de 2010

La catarata.

El Llorar. Un acto que puede ser de felicidad como de tristeza. De niño he sido de los más llorones pero ahora no lloro nunca. Creo que con el pasar de los años comienzas a llorar por cosas que te impactan mucho. O cosas muy, pero muy tontas. Nunca he llorado de felicidad, quizás es porque nunca he estado muy feliz o muy contento y satisfecho con lo que me daban o lo que obtenía.

Tampoco me gusta ver a gente llorar. Muchas veces me he sentido impotente al ver a alguien llorar y no poder hacer algo para que se sienta feliz. Para que pueda decir: sí pues, dejaré de llorar.
Aunque, esas gotitas saladas que caen de los ojos son tan emotivas. Espero que sientan lo que yo siento al escribir este post.

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