Se lo dedico a mis amigos Luis Enrique y Nicolás "el chino" Young.Luís Enrique se acercó a una chica por primera vez a los 14 años. Luís o Luise para los amigos era un chico de clase media. El mayor de todos sus hermanos y el más tímido de dicha familia.
Jugaba solo y eso le gustaba. Estaba en un colegio pituco para la sociedad limeña. Su papá, el señor Cisneros tenía un modesto carro Toyota y su madre la señora Esperanza tenía un Nissan. Tenían una empleada. Una señora de cuarenta años que se llamaba Rosa.
Luise tenía un solo amigo el chino Goal. El chino era pendejo, criollo y era muy coqueto con las damiselas. Solía jilearlas en los recreos e invitarles cosas en la cafetería.
Luise no quería ser como él pero le gustaría tener un contacto con las del sexo opuesto. Luise era, como dirían las mujeres un churro, cuerazo. Pero él no se daba cuenta de nada, ni se fijaba.
Un lunes por la mañana el chino se acerca y Luise y le dice:
-Habla pues mi querido azúcar.
-Hola chino. Dice Luise.
-¿Qué hiciste el fin de semana?
-Nada, fui a comer a casa de mi abuela. Oye chino dime una cosa.
-Te digo dos si quieres.
Risas.
-Tranquilo, sólo una. ¿Es necesario ser pendejo?
- Mira en estos tiempos es el pendejo es el que lidera. Más que nada no es ser pendejo sino más astuto que los demás y saber anticipar bien las cosas ojo, si anticipas te arriesgas un poco pero correr el riesgo es súper chévere.
- Sabes yo este año quiero despabilarme y conversar con las chicas tener una enamorada, o sea quiero divertirme.
Dejaron de hablar y Luise se da cuenta que debe de ser un pendejo. Se acerca a una chica le dice:
-Hola Almudena. ¿Qué cuentas?
-Ahí algo aburrida. El colegio en sí es aburrido.
-Bueno, tampoco tanto.
-Para mí es aburridísimo.
-¿Quieres algo para comer?
-uhmm, ya.
Luise le invitó un sándwich y una Inca Kola. Almudena lo disfrutaba y hablaba con la boca abierta. A Luise le comenzaba a gustar Almudena. No se fijaba en su boca llena ni en el tomate que estaba en su boca, se fijaba en su cara, su cuello. En ella.
Almudena no se fijaba en Luise, para ella él era el tímido de la promoción y el amigo del pendejo.
Era raro que el tímido fuera amigo del pendejo. Pero ellos tenían una relación de patas de la concha su madre, el chino y Luise eran unos verdaderos amigos.
Luise se enamoraba muy rápido y a la vez le dejaban de gustar recontra rápido.
Cuando Luise estaba en su cuarto esa misma noche rezó mucho para que pueda tener más confianza en él y pueda ser más pendejo y además pueda hablar cómo el chino. Pueda utilizar las jergas y además pueda ser más jilero.
A la mañana siguiente Luise se levanta y bajo su almohada encuentra un libro. El libro estaba vacío y tenía un título: Manual del buen pendejo.
Se sorprendió ver un manual que se encontraba vacío. De pronto, vio como solito se escribían cosas. El libro decía: El pendejo nunca se llama pendejo.
Se dio cuenta que si él quería ser pendejo lo que tenía que hacer es no llamarse pendejo y que los demás digan: Ese es un pendejaso y las chicas se mueren por él.
Su padre lo llevó al colegio y el llevó su libro del pendejo en sus faldas. Luís Enrique no sabía de dónde había aparecido ese libro. Pensaba que quizás era Dios. Quizás Dios es medio pendejo, astuto y a la vez prudente como una paloma. Luise no sabía mucho acerca de Dios pero esa noche rezó bastante.
Cuando llegó a su clase Luís abrió el libro y vio otro texto que decía: Si no eres conchudo mueres cojudo.
Se dio cuenta que tenía que ser más conchudo y nada de pedir permiso para todo. Que si quería ser más pendejo debía hacer que la gente lo reconozca y que sea el que se va al baño sin permiso de la profesora.
Eso hizo. Llamó la atención de tal modo que lo mandaron a dirección. Él no lo podía creer. De un día para otro pasó de ser el chico amigo del pendejo a ser el amigo del pendejaso pero ojo, él también era pendejo.
Se escapó de dirección. Cuando tocó la campana que significaba que comenzaba el recreo él se acercó a Almudena y le dice:
-¿Viste cómo me huevié a la miss?
-Sí, en mi vida te había visto así. Fue un giro brusco a tu personalidad.
-El tiempo pasa y la gente cambia.
Almudena se ríe y le dice:
-Este año será un año diferente en ti, ya lo noté.
-Eres bruja o qué
-No, tonto_Almudena se ríe y lo empuja.
-Ah parecía.
Se rieron muchísimo ese recreo. Luise le invitó un par de cosas en la cafetería y además se contaban chistes y diversa cosas que pasaban en el colegio.
A la hora de la salida El chino se acerca a Luise y le mete una cachetada jugando luego se ríen y el chino le dice:
-Oye, estás picaronsaso ¿no?
-¿Cómo? No entiendo.
-Te he visto con Almudena.
-Sí, está linda la gringa. Me gusta.
-¿Oe qué? Desde cuándo usas jergas oe Luise.
-Y tú desde cuándo me preguntas.
Se abrazaron y chino le dice en el oído:
-Me ha dicho que te ve simpático.
Luise se emocionó mucho. Se puso rojísimo. Nunca había oído que una chica se fijaba en él.Luise siempre pensaba que las chicas lo veían raro y que además, medio pavo.
Luise quería que ese manual del pendejo. Quería saber qué cosas más hacen los pendejos para ser pendejos.
En la noche Luise durmió con el manual y puso su alarma en el reloj cada tres horas. Quería saber cuándo volvía a escribir ese manual. Le parecía algo estupefacto, algo tan impresionante que ya se había dejado de pajear.
Esa tenebrosidad por saber que pasará o ¿Qué va a escribir el libro del pendejo?
¿El libro tiene vida?
Éstas preguntas se las hacía Luise muchas veces. Necesitaba saber por qué su destino era ser pendejo. ¿Por qué tantas ansias y ganas de saber lo que escribirá ese libro?
Tres dias después volvió a escribir algo ese misterioso libro. Esta vez el libro escribía más lento y las ansias de Luise eran cada vez más fuertes. El libro escribe: “Súrrate en lo que te digan y has lo que te plazca”
Al día siguiente Luise hizo lo que quiso y como debía ser lo mandaron a dirección y cómo quería hacer lo que él quería insultó a la secretaria y su sanción era de tres dias. Luise ya estaba confundido pero a la vez muy contento porque sentía que había liberado algo dentro de él.
Ese día en la noche sus padres le gritaron mucho y su madre le dio una bofetada. Luise igual estaba contento y a sus empleadas les hacía chistes.
A las nueve de la noche suena el teléfono de Luise:
-Aló. Dice Luís.
-Hola, soy Almu.
-Hola Almudena, ¿Cómo estás?
-Sorprendida.
-¿Por qué?
-Es que no entiendo cómo te suspenden. Una semana eres tranquilo y la otra un malcriado.
-Pucha Almudena perdóname. No quiero que te molestes. Yo siempre fui así. Miente Luise.
-¡Tú no eras así!
-Sí lo era sólo que no en el cole.
-No sé, siempre fuiste callado. Mira Luise me caes bien ¿manyas? Creo que es mejor que sólo lo hagas en la calle y no en el cole ya que no quiero que te boten.
Luise se quedó sorprendido hasta la médula. Cuando escuchó: No quiero que te boten él se puso macho y le contesta:
-Almudena no me van a botar. Tengo muy buenas notas.
-¿Eso qué tiene que ver?
-Bueno, no importa, tranquila. No me pasará nada.
Almudena cuelga y Luise se queda súper enamorado de Almudena. Le gustaba que ella se preocupe por él. Luise igual necesitaba que el libro vuelva ha escribir.
El libro dejó de escribir por quince dias más. Luise había vuelto a ser el chico tímido. Su faceta de pendejo se había acabado y todos sus amigos la habían olvidado.
Esa noche el libro escribe: el pendejo no confía en nadie y siempre tiene ganas de mechar sólo para hacerse respetar.
Luise estaba recontra feliz. Ya hacía quince dias que no podía acercarse a Almudena ya que tenía demasiado roche.
Al día siguiente, Luise se metió a la cabeza que nadie es de confianza y que ese día escolar él se iba a trompear a alguien.
Cuando llegó al colegio su amigo el chino lo comienza a fastidiar. Siempre lo hacía. Luise se harta y le da un puñete en las costillas izquierdas. Se armaba la pelea entre el más pendejo, el chino y el que quiere ser pendejo, Luise.
El chino se para y le da una pata en las piernas que tumbó a luise. Luise se para y lo empotra contra la pared a darle puro puñete.
Cuando terminó la pelea el chino estaba inconciente y Luise estaba en la lona. Quería llorar. Pero sabía que si lloraba iba a quedar peor de cómo había acabado.
El colegio se quedó estupefacto y con mucho disgusto por lo que hizo Luise.
A Luise lo botan del colegio y sus padres lo castigaron y deciden mandarlo a California a vivir con sus tíos…
Continuará