Nunca en mi (corta) vida me he sacrificado por alguien. No estoy escribiendo acerca de esos sacrificios tontos. Esos sacrificios del_Ya hoy no como_ O los sacrificios que se hacen el en fútbol. Lo que me refiero es sacrificar mi yo por el otro. Creo que el sacrificio te hace menos egoísta.
Siempre he visto en las películas o en las series de televisión que están atrapados y al final uno se sacrifica y ¡
WOW! El héroe. Pero ¿es el héroe el que espera ser
recompensado? Siempre en la televisión sale así, no digo que en todas se encuentre del mismo modo pero, el héroe no debería ser ni nombrado.
Creo que lo estoy poniendo algo radical. En realidad sí debería. Creo que el párrafo dos es medio picón de mi parte;
pongámosle el párrafo picón.
Ahora que me pongo a
cranear más en esto me doy cuenta de que el ser humano por instinto es egoísta y que nadie lo puede negar. Pero yo creo que el ser humano es también el único animal que puede dejar ese YO y darle a su “prójimo” lo que ese YO quería.
Todo esto me recuerda cuando yo tenía diez años y mi amigo Miguel once. Él solía darme cuando yo no tenía, solía dar al que no tenía. También recuerdo a mi amigo
Erich que fue mi primer amigo en el colegio Inmaculado Corazón.
Erich me invitó una vez a su casa y lo que me sorprendió fue que en la noche al acostarnos fue que yo le dije_¿Me puedes dar una almohada para el colchón? Y
Erich me mira y se ríe, después me dice con una sonrisa pícara_ En mi casa al invitado se le da lo mejor. Tú dormirás en mi cama y yo en el colchón. Desde ese día yo hago lo mismo. Cuando invito a un amigo a dormir a mi casa él duerme en mi cama y yo en el colchón (felizmente es buen colchón).
Es por eso que hoy quería hacer memoria a las veces que la gente se ha sacrificado por mí. Y sobre todo para que yo dé y ceda al otro.
Los exhorto a que este tonto tonto texto escrito en un tonto blog y escrito por un tonto lo hagan. No hay nada mas
satisfactorio que el de ceder.