Para Eduardo que lee este (tonto) blog.
La señora Flora sale a comprar todos los días a las cinco de la tarde.Compra café y galletas de soda. Paga lo que vale sus compras, se despide de la señora que todos los benditos días la atiende y se marcha con dirección a su morada en la avenida Arequipa. Camina unas pocas cuadras y llega a su departamento. Al entrar a su departamento se da cuenta de que ella vive en desorde. Lo mira y se va. Le llega y le da flojera ordenar todo por gusto. Nadie la visita.
Se prepara su café, lo toma y come su galletas y después, la siesta. Era cosa de todos los días pero ese día Flora no despertó. Nadie se enteró de su muerte hasta semanas después. Flora vivió sola y sin nadie. La soledad y el frío maldito de Lima la mató.
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