Para Sancho. Te irás pero, harás algo que sevirá. Te esperaremos todos y cuando vuelvas tendrás un abrazo mio (de los fuertes).
Me encuentro en mi escritorio con las (malditas) hormigas. Para mi esto es un combate (yo voy ganando, porsiaca)
Primero las encontré en el baño. Estaban en mi ducha. Eran como 150 y yo estaba solo y desnudo. Lo que hice (apunten) oriné sobre ellas. Mi ácido amarillento les cayó (creo que unas se derritieron). Las pisaba con los pies hasta que yo caí en mi propia trampa. Resbalé con mi pichi y caí de culo. Tenía miedo que una entre por el orificio del poto. No pasó (gracias a todos los dioses que, por supuesto está de mi lado).
Prendí la ducha (lo debí hacer al principio). Yo escuchaba sus insultos y una de ellas. La más gorda y de seguro más vieja me dice: "vendremos y te atacaremos. "
Me asusté. Ese día ya no me bañé.
Esa noche soñé con ella.
Ahora que estoy en mi escritorio suben por mi pierna. Yo las mato. El problema, es que ya saben dónde pueden estar y que mi mano regordeta no puede tocar ( la espalda, no mal piensen) Lo que hago es lo siguiente: me tiro al suelo de espaldas y así quedan todas aplastadas.
Genial Paco, me fascinó tu artículo.
ResponderEliminarEduardo.